COMUNICAV | Tercera etapa Nº26 segundo cuatrimestre 2024

COMUNICAV 36_37 Por Eva Altaver , Daniela Rovatti y Agustín Rovatti Queremos preguntarle y saber tantas cosas, pero comenzamos por el principio. ¿Cuándo se dio cuenta de que quería ser veterinario? Una intuición nos lleva a pensar que, en ese comienzo, se vislumbra la magia de la literatura. EL JAMES HERRIOT ESPAÑOL La lectura —ya lo sabemos— es muy poderosa y puede influir en la vida de una persona. Para confirmarlo, solemos citar ejemplos históricos, como el de Mahatma Gandhi, quien fue profundamente impactado por La Desobediencia civil de Henry David Thoreau, y el de Martin Luther King Jr., influido por las enseñanzas de Mahatma Gandhi. Pero encontrarse en la mirada del hombre que tenemos enfrente al niño que leía y soñaba en unas vacaciones de verano es, simplemente, emocionante. Y así nos lo cuenta: “Y quise ser veterinario gracias a un libro que leí cuando tenía 14 años, que se llama Todas las criaturas grandes y pequeñas de James Harriot. ¡Y bueno, pues, es que fue determinante! De golpe, me vi en el Yorkshire inglés, me encantaban todas las historias que contaba”. El tiempo pasó, pero el deseo de ser James Harriot no lo abandonó. Por eso, se fue a trabajar a Asturias, que era lo más parecido al Yorkshire inglés de los años treinta y cuarenta del siglo pasado. Y también, como aquel veterinario, eligió su especialidad: los grandes animales. Por supuesto que, en esta elección, se refleja su personalidad y su pasión. Y, no lo dudamos, un alma libre —como él mismo se define— necesita cambiar de escenario todos los días. Con una poesía digna del escritor que es, nos explica: “Necesitaba tener un despacho con nubes arriba, con montañas alrededor y donde cada día fuera un reto”. EL SANADOR DE CABALLOS No tuvimos que esperar demasiado, como en todas las buenas charlas, la conversación misma nos fue llevando a la literatura, porque ya el veterinario nutre al escritor y el escritor al veterinario. Sentimos la corriente de emoción que transmite Gonzalo cuando nos cuenta que, ahora, a él lo consideran el James Harriot español y que, a lo largo de los años, se ha encontrado con alumnos y alumnas de la carrera de Veterinaria que le dicen que han elegido su profesión y están orgullosos de ella gracias a que leyeron El sanador de caballos. Hay veces en que la justicia poética se convierte en realidad. Y, sin lugar a duda, no hay mayor orgullo que haber cumplido un sueño y que ese sueño se entrelace con otros sueños jóvenes. “Y quise ser veterinario gracias a un libro que leí cuando tenía14 años, que se llama Todas las criaturas grandes y pequeñas de James Harriot”.

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